Artículo aparecido en el diario La Nación

 Siete argentinos quieren aportar su experiencia en casos extremos

Son voluntarios de Cascos Blancos


Cristina Pardo,(cuarta de izquierda a derecha) compañera de Emergencias Psico Sociales asignada a cascos Blancos para la catástrofe de Katrina en Nueva Orleans

 Aún no saben si será en Mississippi, Louisiana o Texas. Pero más allá del destino final, los siete argentinos que integrarán la misión oficial de ayuda humanitaria que irá a los Estados Unidos luego del huracán Katrina sintetizan el objetivo central del viaje: "Ayudar a recuperar la esperanza".

Los voluntarios seleccionados por Cascos Blancos son expertos en logística, manejo de campamentos de damnificados y asistencia médica y psicológica en situaciones de emergencia y crisis.

Tienen entre 42 y 50 años. El atentado a la AMIA, el accidente aéreo de LAPA, la voladura de la fábrica militar de Río Tercero, la tragedia de Cromagnon, la epidemia de cólera que azotó al país en los años 90 y las inundaciones en Santa Fe, entre otros, los tuvieron como voluntarios. Pero más allá de esos hechos extraordinarios, buena parte de la delegación argentina debe enfrentar a diario situaciones límite.

Algunos trabajan en hospitales porteños y del conurbano que atienden a la población de bajos recursos y otros brindan asistencia psicológica y social a grupos vulnerables. Sin embargo, la experiencia que empezarán a vivir en pocas horas más tiene un ingrediente especial: la distancia.

"El trabajo que vamos a hacer es muy parecido al que hacemos acá, pero sin la contención emocional que te da tu familia. Cuando estás lejos de tu casa, enjugás las lágrimas de otros durante el día y, por la noche, te encontrás con todo lo que provoca estar lejos de los seres queridos. Por eso es tan importante la unidad del grupo", explicó Daniel Mosca.

Médico psiquiatra del SAME e integrante del Servicio Postraumático del hospital Alvear, Mosca dijo a LA NACION que uno de los principales objetivos en la atención de personas que sufren estrés postraumático es lograr que "sientan que vuelven a tener control sobre sí mismos".

"Tenemos montadas estructuras familiares de emergencia", bromeó María Luisa Basualdo. Especialista en trabajo psicosocial con grupos vulnerables -de modo particular con enfermos de sida-, contestó de esa manera cuando LA NACION consultó respecto de la "logística familiar" que despliegan los voluntarios durante su ausencia.

La delegación argentina tiene previsto originalmente permanecer en Estados Unidos dos semanas, con la posibilidad de prorrogar la estada por otro período igual.

"Lo único que sabemos hasta ahora es que trabajaremos con población de bajos recursos con adicciones a las drogas o el alcohol", dijeron ayer los voluntarios. Si bien en el grupo todos hablan inglés, ayer se especulaba con la posibilidad de que se los destinara para atender a algunos de los muchos damnificados de la comunidad de latinoamericanos.

Fotos y música

Viviana Lüthy, una médica emergentóloga del SAME, ya preparó el equipaje: fotos de sus tres hijos y su marido, "ropa de trabajo" y varios CD de música: Joan Manuel Serrat y Luis Eduardo Aute, entre otros.

Alejandro Roldán, jefe del equipo de respuesta rápida de Cascos Blancos, será el coordinador del equipo que trabajará bajo las órdenes de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) norteamericana. Es el más experimentado de la delegación: coordinó y ejecutó varios proyectos de ayuda humanitaria del organismo en países del Caribe, América latina y Africa. Entre las funciones que tendrá como líder del grupo figura "la administración" del teléfono satelital.

Cristina Pardo -psicóloga social-, Enrique Saint Georges -experto en logística- y Silvia Rodríguez -en representación de la Secretaría de Derechos Humanos- completan el grupo, al que se sumará otro integrante que ayer definían en la Comisión de Cascos Blancos. La selección se hace a partir de una base de datos de voluntarios que el organismo tiene en todo el país y que supera las 3000 personas.

La fecha de salida del contingente hasta anoche no había sido confirmada. "Será en las próximas 48 horas", dijo el embajador Gabriel Fucks, titular de Cascos Blancos.

"Somos un pequeño engranaje en la ayuda internacional que han ofrecido más de 30 países", agregó Fucks, que explicó que la decisión de enviar ayuda a Estados Unidos se suma a la tarea que el organismo lleva adelante en la Argentina, como campañas de lucha contra ciertas enfermedades o el despliegue de puestos de atención sanitaria en grandes concentraciones como la tradicional peregrinación a la basílica de Luján.

Por Florencia Carbone
De la Redacción de LA NACION